La semana pasada, como casi todos los meses, fui a comprar el número de Octubre de la revista “Fotogramas” y, en portada, aparecía un titular que llamó mucho mi atención. Decía así: “La isla mínima”, ¿el “True Detective” español?
Hoy, quiero ir más allá, y tomando como referencia dicho titular, he decidido crear el mío propio, que es el que encabeza este análisis.
Dicho esto, debo decir que estoy muy feliz. El por qué es bien sencillo: Todos/as los/as que me conocéis sabéis ya de mi apoyo al cine español, pero lo de este hombre (el director del filme, Alberto Rodríguez) me deja ya sin palabras. Un gran director que, además de ser español, es sevillano. OLE.
Tras el éxito de su última película (“Grupo 7”), el Sr. Rodríguez decidió aventurarse a rodar este filme, teniendo la ‘culpa’ de ello unas fotografías de las marismas del Guadalquivir, tomadas por Atín Aya, las cuales lo cautivaron.
Posteriormente, tomando como base imágenes de un fotógrafo del CSIC (Héctor Garrido), procedieron al comienzo de un gran rodaje (animándolas digitalmente): el de esta cinta. Estas imágenes aparecen al comienzo de la película, en los créditos, a partir de ahí quedé cautivada. En ese momento supe con certeza que estaba ante una película que recordaría por el resto de mis días.
Volviendo a lo anterior, el último filme de Rodríguez, tengo que decir que él fue el responsable de que servidora cambiara la imagen que tenía de Mario Casas (Álex de la Iglesia, con sus “Brujas”, también tuvo parte de responsabilidad).Y es que todo lo que toca este hombre se convierte en oro.
Llega el momento de hablar del reparto. ¿Qué tienen que envidiarle Raúl Arévalo y Javier Gutiérrez a Matthew McConaughey y Woody Harrelson? NADA. Y, ojo, estáis leyendo un texto escrito por una fanática de “True Detective”.
Si ya paso a hablar de Antonio de la Torre, llego al éxtasis. ¡¡Amo a este malagueño, lo confieso!!
En definitiva, que podría estar horas y horas escribiendo sobre un reparto de lujo, pero para resumir os diré que es oro. Cada mirada, cada gesto, cada silencio… hacen del filme algo exquisito y delicioso.
Un filme que quizás pueda pecar de un poco lento, y es que en algunas escenas, llega a hacerse un “pelín” pesado. Afortunadamente, se compensa de forma brillante en el resto de secuencias.
Intriga, nervios, sorpresas, crudeza y todo con acento andaluz, se combinan a la perfección en este filme que es ya, para mí, una de las apuestas más seguras del año. ¿Estáis dudando de ir a verla? ¡No lo hagáis, insensatos/as!
¡Saludos, cinéfilos/as!
NOTA: Estoy indignadísima. Me sigue pareciendo una vergüenza que, aunque normalmente la entrada de cine tenga un precio de 5€, supere dicha cantidad sólo por ser de la compañía Warner.
ALICIA DE LA ROSA.

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