Ayer acudí al cine a ver (por fin) la recién estrenada película de Woody Allen: "A Roma con amor".
Tenía especial ilusión en poder verla ya que, además de ser uno de sus films creados en Europa (recordemos que anterior a estas también estuvieron "Vicky Cristina Barcelona" y la oscarizada "Medianoche en París") Allen también se ha unido al reparto de la misma. Llevaba sin aparecer en uno de sus films desde "Scoop" (2006) y personalmente me encanta cuando él mismo escribe, dirige y protagoniza.
Es esta una película estéticamente deliciosa. Los paisajes que nos muestran los ojos del director son exquisitos, bellísimos, llenos de parajes verdes, naturaleza viva y fuentes de las que mana un agua cristalina y celeste. La mayor parte de las escenas, rodadas a plena luz del día, sacan el mayor partido a la ciudad del amor en su apogeo artístico.
En el marco argumental, nos encontramos con una película un tanto lineal, aunque para nada aburrida. Historias cruzadas (una vez más) que comienzan con un guardia de tráfico romano hablando directamente a la cámara (recurso que potenció este gran director). Momentos de humor inteligente que solo él sabe ofrecernos. Aunque claro está que no puedo catalogarla como una obra maestra.
Cumple enteramente su misión, que es entretener durante los 102 minutos de duración. Y, como siempre suele hacer, Woody Allen transmite a los personajes principales del reparto sus manías y sus formas a la hora de actuar. Los mismos tics, los mismos gestos, el mismo método de interpretación. Y esto es algo que siempre ha llamado poderosamente mi atención.
Jesse Eisenberg, al cual pudimos ver en "Bienvenidos a Zombieland" o Ellen Page ("Juno", "Origen") tienen enteramente la semilla del director en su interior, por lo que es como si estuviésemos viendo interpretar a Allen con caras distintas.
Historias para nada complejas con las que todos/as hemos convivido día a día:
Un chico que se enamora de la mejor amiga de su novia, el dilema moral y ético que ello supone, un tipo que solo canta bien en la ducha, el conflicto surgido entre consuegros, la fama inmediata y surrealista... Sucesos que podemos ver día a día a pie de calle, pero (que no se os olvide) con el sello característico de Woddy Allen, el cual hace que año tras año mi pasión por el cine vaya en aumento.
Recuerdo la sensación inicial...
En la butaca del cine comienza a sonar una melodía que, con su música y sus letras blancas sobre fondo negro, consigue que se me salten las lágrimas de emoción. Sólo os deseo que podáis disfrutarla tanto o más que yo.
ALICIA DE LA ROSA.
*Mi puntuación: 7/10.
*Fuente de la imagen: filmaffinity.

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