Entre los estrenos de esta semana había dos que llamaron mi atención: "Lo imposible" (de J.A Bayona) y "Frankenweenie" (de Tim Burton).
Por desgracia, al acudir al cine, me encontré con que la sala de "Lo imposible" estaba llena. Así que me decanté por la segunda.
¿Y por qué "Frankenweenie" ha sido mi segunda opción?, os preguntaréis. Pues simplemente porque últimamente me he llevado una decepción tras otra con Tim Burton (director al que tanto he admirado) y crei más conveniente apoyar a Bayona, joven director español. Pero ya os contaré más adelante qué me ha parecido "Lo imposible", pues acudiré a verla el próximo miércoles.
Sin más preámbulos empezaré con mi análisis de "Frankenweenie".
A mi entender, es lógico que los fans de Burton nos preguntemos si este genial y creativo director está tocando fondo. Y digo que es lógico porque no llego a entender el cambio que ha presentado al "aliarse" con la compañía Disney.
Desde el estreno de "Sweeney Todd", la cual considero casi una obra maestra, este oscuro director me ha sorprendido poco o más bien nada.
Ahora, al hacer un remake del mediometraje que le dio la fama (en el cual se basa esta película), no pude evitar pensar que se le están acabando las buenas ideas.
El mediometraje "Frankenweenie" fue algo revelador, pionero, algo que nos hizo intuir por qué línea se guiaría la carrera de Tim Burton.
El juego de luces y sombras, sus característicos personajes, sus brillantes a la vez que oscuras ideas al fin y al cabo...
Unas ideas que estaban distantes de ser imitadas, pues eran (y espero que sigan siendo) únicas.
El paso del medio al largo se ha basado principalmente en un cambio: de personajes reales a "stop-motion". Y ese paso podría llegar a suponer un reclamo poderoso para los fans, pues su película "La novia cadáver" también fue creada con esta tecnología, la cual Burton domina a la perfección.
Sus característicos personajes creados con plastilina, personajes de caras picudas, ojos saltones, rasgos acentuados. Pero, más allá de esa estética, no hay NADA.
Al guión original se añaden matices, rellenos en el argumento, para acabar contando lo mismo en 87 minutos.
¿De verdad era absolutamente necesario? En mi opinión no.
Quizás, si hubiese dejado el medio tal y como estaba, aún lo recordaríamos con nostalgia, como algo único e irrepetible.
Y por último, para poner el broche final a este análisis, haré una pequeña reflexión:
A veces, es mejor esperar que las buenas ideas lleguen por sí solas, no merece la pena hacer forzosamente una película por año sin ningún objetivo concreto. En este aspecto, el señor Burton "ha pinchado", pero este es el cuento de nunca acabar...
Animo a todos los fans de Tim Burton a que vean el corto original (el cual está disponible en youtube), y desechen la idea de pagar para ver algo que ya nos ha sido contado (de una manera mucho más orginal).
Hasta el año que viene Tim, nos veremos en el videoclub, por supuesto.
ALICIA DE LA ROSA.
*Fuente de la imagen: filmaffinity.

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