Como todos los años, Woody estrena película, este año: comedia
ligera y bucólica, ambientada en el sur de Francia en la época de los años 20.
Entro en la sala de cine, tomo
asiento en mi butaca, se apaga la luz y empieza la MAGIA, la magia que sale del
cerebro de este prodigioso director/guionista/actor y que no tiene parangón.
Como siempre, la película
comienza con sus créditos blancos sobre fondo negro y la música jazz que le
caracteriza. Este es un detalle que me encanta, porque a nivel universal,
cualquier amante del cine de Woody Allen que escuche estas melodías
o vea el diseño de sus créditos sabrá que se trata de una película de este brillante
director.
Desde que se iluminó la pantalla
con la primera escena, supe que la ambientación era más que exquisita.
Decorados de estilo vintage,
bucólicos y plagados de tonos pastel hacen que te sientas verdaderamente como
si estuvieras inmerso/a en la Francia de los años 20.
El argumento: un famoso
mago especialista en desenmascarar a falsos/as espiritistas, viaja hasta la Provenza
para conocer a Sophie, una joven y
preciosa médium que se encuentra instalada en la casa de una adinerada familia,
ofreciéndoles sus servicios. Por supuesto, el famoso mago no se traga ni una
palabra que salga de la boca de esta joven e intentará buscar ese punto débil
que la deje en evidencia.
Los protagonistas: Emma
Stone y Colin Firth. De este último siempre he sido admiradora, con sus
exquisitos modales londinenses y el arte de la actuación más correcta y
perfeccionista ha encandilado a medio mundo. Sin embargo, a Emma Stone la tenía en muy baja estima
hasta la noche de ayer. No es que esté a la altura de interpretaciones sublimes
de las musas de Woody (como la sublime
Cate Blanchett en “Blue Jasmine”), pero
debo decir que su actuación me ha parecido de lo más graciosa, adorable y
encantadora. Destacar su espectacular sonrisa y sus preciosos ojos,
cautivadores a más no poder.
Tras las decepciones que sufrí
con “Conocerás al hombre de tus sueños”, “A Roma con amor” o, por qué no
decirlo, en gran parte con “Blue Jasmine” (lo único que me pareció asombroso
del filme fue la brillante interpretación de Blanchett) “MAGIA A LA LUZ DE LA LUNA” ha
conseguido devolverme la fe en el cine más profundo de Allen que, aunque parezca superficial, es mucho más que eso, ya que
el encanto de esta película reside en sus poderosos diálogos.
Ahora toca esperar (con ansias)
su próximo filme, el cual aún no tiene título pero sí que tiene un componente
esencial para mí, pues estará protagonizado nada más y nada menos que por Joaquin Phoenix, uno de los mejores
actores del panorama internacional actual.
¡Saludos, cinéfilos/as!
*Mi puntuación: 8/10.
*Fuente de la imagen: filmaffinity.
ALICIA DE LA ROSA.

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