Un día de invierno en Arhem, un pelotón de soldados alemanes con el fusil al hombro ordenó ponerse en fila a todas las mujeres y niñas que veían. A continuación las obligaron a subir en tres camiones militares, que avanzaron dando bandazos por las calles de la ciudad, mientras las pasajeras permanecían mudas de terror. <<Lo único que recuerdo con claridad es que yo no dejaba de repetir en holandés: "Padre nuestro que estás en los cielos...Padre nuestro que estás en los cielos...">>
El convoy se detuvo bruscamente. Los soldados se apearon de un salto y empezaron a maltratar a algunos judíos, a los que se reconocía por la estrella que les obligaba a llevar prendida en la ropa. <<Recuerdo que oí el ruido sordo de la culata de un fusil golpeando el rostro de un hombre. Entonces salté del camión, me puse a cuatro patas y me escabullí bajo las ruedas, confiando en que el conductor no me viera. Y no me vió.>>
"Audrey Hepburn: La Biografía" -Donald Spoto-.

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