Como en casi todas las sagas que
cuentan con el perfil de un héroe, llega
la etapa oscura, llega el momento de decir “adiós”.
Es difícil despedirse y más cuando la oscuridad se cierne sobre ti.
Christopher Nolan ha llegado a confesar que se le saltaron las lágrimas cuando gritó el
mítico: “¡Corten!” al finalizar el rodaje. Y le entiendo perfectamente. No sólo
por los motivos personales, sino también por los económicos. Y es que esta
popular saga es, como no, una saga multimillonaria, como el propio Wayne.
Son tiempos difíciles para este
país, para este mundo, y así sucede también en Gotahm City. Tiempos confusos en
los que, tras la muerte del fiscal Harvey Dent (“Dos caras”), el crimen se
vuelve a sentir en Gotham, ciudad para la que el que fuera su héroe (Batman) ya
no es importante o necesario.
Y ¿cuándo es el momento más
propicio para atacar a un súper-héroe? Pues en sus momentos de flaqueza, naturalmente.
Es entonces cuando aparece el villano de este filme, Bane.
Así pues, ¿qué pasará con el
hombre murciélago? ¿Sacará fuerzas de flaqueza para enfrentarse a semejantes
problemas o quizás abandonará? He ahí la cuestión por la que debes ir a ver
este filme, si es que no lo has hecho ya.
¿Quieres otro motivo? Es muy
difícil conseguir que una película logre transmitir tantísimas emociones con
sólo unos minutos de avances (tráilers) pero aún es más difícil conseguir dicha
proeza durante 168 minutos de largo. Y es que, desde que comienza esta película
(magistrales primeras escenas) la sensación de agobio en el pecho o estómago es
alucinante. Esa tensión de la que no te puedes librar durante toda la película
es indescriptible. Y, por si esto fuera
poco, lleva impreso el sello característico de este director que juega magistralmente
con las escenas, hilvanándolas una a una con una delicadeza y un cuidado que
poco (o nada) abundan hoy en día.
Es la mente de Christopher Nolan
la que hace que disfrutemos como nunca antes lo hemos hecho con una historia
que, si hubiese sido contada por cualquier otro director mediocre (con todos
mis respetos) no hubiésemos disfrutado igual.
Todas las escenas son necesarias,
todos los actores bordan su papel, todas las frases son poesía. En resumen,
esto es auténtico cine. Un aplauso para Nolan.
ALICIA DE LA ROSA
*Mi puntuación: 9/10
*Fuente de la imagen: filmaffinity.

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